Seguramente has escuchado alguna vez sobre la importancia de asistir a terapia psicológica. Estamos bombardeados con innumerables razones por las cuales la terapia es la opción más viable hoy en día para mejorar nuestro estilo de vida, sentirnos mejor, trabajar en nuestra autoestima, amor propio, resolver conflictos, sobrellevar el duelo o salir de una relación tóxica, entre otros. Hay un sinfín de motivos por los cuales acudimos a un psicólogo.

Sin embargo, un gran número de personas tiene la falsa idea de que estar en terapia resolverá cualquier situación que estemos viviendo como por arte de magia. Piensan que simplemente yendo a sentarse y hablar del conflicto hará que desaparezca, y con ello llegarán la paz, la autoestima y demás aspectos positivos a nuestras vidas. Este es el principal motivo por el cual las personas no completan un tratamiento psicológico e incluso abandonan después de solo 3 o 4 sesiones.

¿Por qué sucede esto? Asistir a terapia implica un trabajo personal que no todos están dispuestos a afrontar. Es necesario ser constante en la observación de uno mismo y hablar sinceramente sobre la situación que estamos atravesando para poder resolverla, no solo por el deseo de quedar bien o vernos bien, sino desde la sinceridad y aceptación de nosotros mismos como seres humanos con errores y las consecuencias de nuestras decisiones.

Cuando hablamos de modificar conductas, suena muy sencillo decir: «Sé que tengo que dejar de hacer esto» o «Sé que soy de este modo y que no canalizo bien mis emociones». Entonces, si ya lo sabemos todo, ¿por qué nos cuesta tanto trabajo comenzar con estas modificaciones?

El motivo es que trabajar en uno mismo implica, en primer lugar, ser valiente. Debemos cambiar nuestros hábitos y confrontarnos a nosotros mismos. A veces necesitamos alejarnos de personas que han estado a nuestro lado durante mucho tiempo, incluso de nuestra propia familia. Es necesario aprender a escuchar, cambiar nuestras rutinas y agregar nuevas actividades a nuestra vida, como el ejercicio, la meditación, la lectura de un libro, el análisis personal, llevar las herramientas aprendidas en el consultorio y ponerlas en práctica fuera de él poco a poco, aceptar nuestros errores y hacer algo al respecto, llorar y soltar.

Todo esto suena muy sencillo, pero la realidad es que solo las personas más valientes están dispuestas a comenzar un acompañamiento psicológico y llevarlo hasta el final. Recuerda que cada proceso es individual. La terapia no es para todos, solo es para aquellos que tienen la valentía de mirarse sin tapujos, de ser sinceros y de ser constantes y disciplinados con las nuevas actividades que llegarán a su vida. Es para aquellos que desean aprender a poner límites, para aquellos que han sido lastimados y están hartos, para aquellos que desean mejorar su estado de ánimo y están dispuestos a trabajar en ello, soltando la vida que llevan para recibir y prepararse para la vida que desean tener. Es para aquellos que se esforzarán al máximo, incluso cuando el cansancio casi les gane, aquellos que se levantarán un poco más temprano para realizar una observación, una planeación, y para aquellos que respetarán la constancia en sus visitas al psicólogo.

La terapia es para todos aquellos que tienen algún problema y son lo suficientemente valientes para trabajar en él.

Psicóloga: Griselda Morales Gutiérrez

Un comentario en «LA TERAPIA NO ES PARA TODOS»

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