En los últimos años WhatsApp se ha convertido en una herramienta clave para comunicarnos, pero al mismo tiempo en un blanco para los ciberdelincuentes, ya que han logrado realizar estafas a través de la suplantación de identidad.

¿Cómo funciona la estafa?
Da inicio con el robo de cuenta de WhatsApp la cual pertenece a un amigo o familiar de la futura víctima. Una vez que el ciberdelincuente tiene acceso a la cuenta, la utiliza para contactar a la persona que será estafada. Dado que el mensaje proviene de un contacto conocido, la víctima no suele sospechar.
El estafador, se hace pasar por el amigo o familiar, inventa una excusa convincente, como la perdida de su teléfono o la necesidad de recuperar el acceso a alguna red social. En este punto crucial, solicita a la víctima un código de verificación que supuestamente recibirá por SMS.
Si la víctima, sin percatarse del engaño proporciona este código al estafador, el control de su cuenta de WhatsApp es inmediatamente transferido al estafador. En cuestión de segundos, la víctima es desconectada de su propia aplicación y pierde el acceso a ella.
A partir de ese momento, el ciberdelincuente asume la identidad de la víctima, usada la cuenta robada para escribir a todos sus contactos, solicitando dinero o replicando el mismo engaño para seguir estafando. Además, el acceso al historial de mensajes de la cuenta le permite al estafador obtener información valiosa, haciendo que sus interacciones fraudulentas parezcan aún más genuinas y difíciles de detectar.

7 consejos para reducir el riesgo
- No compartas códigos de verificación.
- Activa la verificación de dos pasos.
- No respondas mensajes de desconocidos.
- No hagas clic en enlaces ni archivos adjuntos.
- No te dejes engañar por regalos o promociones en WhatsApp.
- Si te solicitan datos sensibles o envío de dinero de una cuenta de un conocido o familiar, cuelga e intenta contactar nuevamente a la persona.
- No proporciones ningún tipo de información personal sin antes verificar la autenticidad del emisor.
