OFF THE RECORD

Con el viejo régimen priista, se pudo conocer todo tipo de prácticas y artimañas, y es que, por algo gobernaron más de 90 años al menos en Hidalgo, pero también en gran parte del país.

Se supo de fraudes electorales, de robos desproporcionados, de estafas, de una lista interminable de cochupos y sinvergüenzadas, por lo cual la gente decidió echarles en cara todas las malas decisiones que tomaron a lo largo de muchas décadas y le concedió la confianza a un partido que en teoría iba a hacer las cosas diferentes. 

Morena, el partido cuyo fundador y líder moral Andrés Manuel López Obrador durante muchos años en cada discurso, en cada narrativa, en cada medio de comunicación donde expresaba un mensaje, gritaba a boca abierta que todo sería diferente con Morena.

Que se acabaría la corrupción, que se acabarían los privilegios y que quedarían atrás las décadas de neoliberalismo. Además, siempre lo acompañó una frase que tristemente el pueblo de México le creyó: Por el bien de todos, primero los pobres.

Caray, no cabe duda de que, en la historia de México no ha habido un orador como Andrés Manuel. Él por sí solo, representa un fenómeno de comunicación y liderazgo.

No existe duda alguna que si alguien es capaz de aglutinar a millones de mexicanos y mexicanas es él.

Es sin duda un personaje legendario en la vida política de México. De su gobierno podrán decirse muchas cosas, pero eso es motivo de otro análisis y reflexión.

Pues bien, siguiendo los preceptos y hasta si es necesario la cartilla moral de adoctrinamiento del mesías tropical Andrés Manuel, todas las figuras públicas emanadas de su partido, tendrían que entender al dedillo lo que se puede y lo que no se puede hacer; lo que se debe y no se debe practicar; y fundamentalmente, lo que contraviene a los principios que ya por muchos años han venido recitando, como si en la práctica se cumpliera: “no somos lo mismo”.

Pero, una cosa es la verborrea y otra la aplastante realidad. Porque uno de los escándalos destapados recientemente por el medio de comunicación Effetá, revelan que las diputadas federales de Morena Mirna Rubio Sánchez y Viridiana Cornejo Gómez, han confabulado una tranza que las pinta de cuerpo entero como practicantes de nepotismo al más puro estilo del PRI.

Y es que, seguramente las legisladoras tal vez pensaron que nadie se daría cuenta; es más, es probable que se hagan las sorprendidas y piensen que no están cometiendo ningún delito, aunque ambos cobran más de 35 mil pesos mensuales. 

Las pruebas obtenidas de ninguna manera dejan duda de esta práctica tan común en el viejo régimen, pero que, de acuerdo con la narrativa de la 4T, hoy las cosas son diferentes, aunque nada más sea de palabra.

Resulta que Erick Paniagua, esposo de Mirna Rubio, fue contratado por la diputada Viridiana Cornejo como enlace parlamentario en la Comisión de Justicia.

Mientras que Habid Jalil Martínez García, persona cercana a Viridiana Cornejo, fue contratado como enlace parlamentario de Mirna Rubio en la Comisión de Trabajo y Previsión social. 

Con razón algunas de las y los legisladores morenistas quieren que la ley en contra del nepotismo se apruebe hasta el 2030. ¿Cuál es la prisa? Si en este momento el poder legislativo es prácticamente un espacio donde caben familias enteras cobrando del erario sin mayor inconveniente.

Decía su líder moral Andrés Manuel que hay cosas que no son ilegales, pero tampoco morales; decía que ya no hay corrupción ni impunidad; que, por el bien de todos, primero el pueblo.

Pero también decía con sonora carcajada: ¡tengan para que aprendan!

 

 

Deja un comentario

Descubre más desde

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo